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martes, 18 de septiembre de 2012

"Juventud NI - NI: Ni resignados, ni conformes", por Inma Sánchez Roca

Artículo de opinión de Inma Sánchez Roca, Secretaria General de Juventudes Socialistas de la Región de Murcia. 

Hace unos días hablando con un amigo me confesaba que no puede dormir por las noches. Que la injusticia le corroía y que no sabía qué hacer. Septiembre siempre ha sido un mes difícil, pero este año más, porque los exámenes están siendo mucho más que eso; lo que realmente nos preocupa es: ¿podré seguir estudiando el próximo curso si tan solo una asignatura me va a costar 300 euros? Y ¿cuando termine mis estudios, qué? Una tras otra, las puertas se nos cierran. Lo que nos lleva a pensar que "siempre podemos probar suerte fuera". Sin embargo, la cruda realidad arroja a un número desorbitado de jóvenes españoles con expedientes brillantes malviviendo mientras friegan platos. Y al ministro Wert le parece bien. Se atrevió a decir que la fuga de cerebros es beneficiosa para nuestro país. La suya desde luego sí que lo sería. Si nuestro PIB de mañana depende de lo que hoy invirtamos en educación y ésta, lamentablemente, se está convirtiendo en un auténtico lujo, mal vamos. 

Nuestra tasa de paro es escandalosa y la reforma laboral del PP y su lobby empresarial, en lugar de mejorar o sulucionar nuestras condiciones, las están empeorando dramáticamente, condenándonos a la precariedad. Y por si esto fuera poco, eliminan los 400 euros del Plan Prepara para aquellos jóvenes que vivan con sus padres. Y es que, afortunadamente, nos quedan ellos. Nuestra familia y la casa de nuestros padres, porque nos podemos ir olvidando de disfrutar de independencia después de que Rajoy eliminara la Renta Básica de Emancipación (la famosa ayuda al alquiler que ha ayudado a más de 6.000 jóvenes murcianos a ser independientes) y que, además, el desgobierno de Valcárcel no la paga a aquellos que les corresponde desde hace varios meses. 

El núcleo familiar es nuestro único refugio. Los jóvenes estamos al borde de la exclusión del sistema, de la indigencia. Nuestro único colchón son nuestras familias, nuestros padres y nuestros abuelos. En casa nos miran con una mezcla de lástima, indignación, impotencia... y es que nuestros padres han luchado mucho para que nosotros viviéramos mejor que ellos y no al revés. Sin embargo, ahora los abuelos nos van a tener que enseñar técnicas de superviviencia. "Comeremos pava cocía". 

Ni al teatro podremos ir con semejante "IVAzo" cultural. Pensará el PP que para tragedia y drama ya está el nuestro. La derecha nos condena, nos despoja de un presente y de un futuro dignos. Somos los famosos ni-ni. Ni podemos estudiar, ni podemos trabajar. Démosle la vuelta y seamos la juventud que ni se resigna ni se conforma. 

No perdamos la ilusión inherente en los que somos y nos sentimos jóvenes. Recuperemos nuestra capacidad para ser los protagonistas del cambio. Combatamos a este gobierno de la precariedad, del desempleo y de los ataques a los derechos fundamentales. Reconstruyamos nuestro presente y el futuro de los que vienen, reivindiquemos la política para ello en vez de atacarla y, utilizando las palabras de Silvio Rodríguez, "hablemos y hagamos lo imposible para mejorar nuestra situación, pues sobre lo posible ya sabemos demasiado".


http://www.jsrm.es/es/juventud-ni-ni-ni-resignados-ni-conformes-por-inma-sanchez-roca

viernes, 20 de abril de 2012

Palabras vs hechos: poco más de 100 días de Rajoy Con los ojos abiertos


Miles de ciudadanos votaron a Rajoy creyendo en su palabra y poco más de cien días ha necesitado para que haya quedado claro su verdadero programa. Lo advertimos. Las medidas del gobierno del PP reflejan claramente el contraste entre lo que decía en campaña el Partido Popular y lo que están haciendo.

Decían que un gobierno que diera "confianza" sería suficiente para acabar con el acoso de los mercados, correría el crédito, se reactivaría la economía y se crearía empleo. Y confianza, lo que se dice confianza, no está siendo su fuerte, solo hay que seguir la evolución de la prima de riesgo. Afirmaban que tenían un plan, oculto, pero un plan, sin embargo la realidad es que el gobierno popular vive en una improvisación constante, en la contradicción y la enmienda a sus propias acciones.

Rajoy afirmaba hace cinco meses: “le voy a meter la tijera a todo, salvo a pensiones, sanidad y educación”. Es verdad que le han metido la tijera a todo, pero, desgraciadamente también a las pensiones, a la sanidad y a la educación.

En pensiones anunciaron una subida del 1% y tras malgastar 3,6 millones de euros en mandar una carta comunicando a los pensionistas esa subida, han tenido que volver a derrochar otros 3,6 millones a las pocas semanas, para comunicarles que, con la subida de impuestos, del IRPF, efectivamente, las pensiones han bajado. Además, ahora anuncian la aplicación del copago en medicamentos para los pensionistas, un nuevo impuesto para los más enfermos. Dos de las muchas promesas incumplidas: dijeron que no subirían los impuestos, dijeron que subirían las pensiones.

Lo mismo ha sucedido con la sanidad y la educación. Después de presentar los drásticos recortes conocidos en los Presupuestos Generales del Estado, tan solo una semana después, nos anuncian un recorte adicional de 10.000 millones de euros en sanidad y educación que incluye graves medidas como la subida de las tasas universitarias. Se rectifican a ellos mismos, los que acusaban de improvisación al anterior gobierno, y lo hacen en un tema capital para los españoles y para la garantía de igualdad de oportunidades.

Estos presupuestos, en resumen, son letales para el estado de bienestar y, a la vez, para el crecimiento y la economía competitiva, con el mayor recorte de la historia a los sectores que tienen que impulsar otro modelo productivo: la ciencia y la innovación, a la formación y las universidades.

No hay mejores noticias para nuestra Región, sencillamente son los peores presupuestos de los últimos años, a los murcianos se nos exige hacer un esfuerzo superior al de los españoles de otras comunidades autónomas. Mientras las inversiones del Estado caen un 25% en el conjunto del país, en nuestra Región bajan un 29%; mientras la inversión media por habitante es de 269,07 euros a nivel nacional, en nuestra Región es de 255 euros por murciano.

Ha tenido que llegar Rajoy al gobierno para que nuestra Región reciba el peor trato en los presupuestos del Estado de los últimos ocho años. En los últimos años habíamos tenido en la Región una inversión superior a la media española mientras los dirigentes del Partido Popular practicaban ese victimismo que tan rentable les ha salido. Ahora, lo mínimo que podemos pedir al PP de la Región de Murcia, es la misma beligerancia que practicaba cuando había otro color político en el gobierno de la nación, ahora sí, con motivos, frente a unos presupuestos que suponen un atropello a nuestros intereses como sociedad.

La murcianía no es un arma partidista, la murcianía se practica. Los que durante años se han dedicado desde el Partido Popular a repartir carnets de “buenos y malos” murcianos o incluso a decir que "no se puede ser murciano y socialista", deberían demostrar con hechos y no con palabras que defienden a esta Región por encima de sus intereses partidistas.

Cien días han bastado para demostrar que no había plan mágico, para ver que recorte sobre recorte nos lleva a más parálisis económica mientras retrocedemos en derechos y amenazan seriamente los pilares del estado de bienestar. Hemos ofrecido al Gobierno nuestro apoyo, el del PSOE, para alcanzar Pactos de Estado que lancen un mensaje de unidad y firmeza de nuestro país, para la recuperación y que aporten soluciones efectivas entre todos y por el bien de la sociedad. A pesar de la negativa al pacto por parte de Rajoy seguiremos abiertos a intentar alcanzarlo, la ciudadanía lo merece y lo necesita.

María González Veracruz
@mariagv en Twitter
http://www.mariagonzalezveracruz.com/
Diputada nacional y Secretaria de Participación, Redes e Innovación del PSOE

jueves, 20 de octubre de 2011

Vacuna contra el re-pago



Hay acciones cotidianas en la vida que no por su habitualidad dejan de fascinarme. Desde darle a un interruptor y que de repente se encienda la luz, a meterme en una boca de metro en una punta de una ciudad y salir diez minutos después en otra, o tuitear con el móvil desde los rústicos y alejados parajes de la Boquera del Carche accediendo a internet rodeado de viñas.

Os reconozco que, pese a conocer de qué manera se generan esas posibilidades, me sigue dando a veces una sensación de índole mágica que me encanta. La misma sensación que sentí cuando tenía siete años y entré por primera vez a un hospital por la puerta de urgencias. Acababa de salir del colegio, y en un despiste propio de la edad me dio por cruzar la calle sin mirar y acabé siendo atropellado por un coche. Me llevaron al hospital y la cosa no pasó más allá de un esguince en un tobillo después de que me hicieran algunas pruebas.

Pero por aquel entonces, ante las dificultades por las que atravesaba mi familia, me hice uno de esos raciocinios propio de la niñez y me sentí muy apurado por lo que le costaría a mis padres todas esas pruebas y atenciones que acababa de recibir del personal sanitario. Entonces me explicaron que en este país tenemos una serie de servicios públicos que la ciudadanía paga mediante sus impuestos y que hace que tengamos, entre otras muchas cosas, atención médica universal.

Aquello me impactó y me hizo identificar por primera vez para qué servía la política.

Años más tarde conocí que estos derechos eran considerablemente recientes y que, además, éramos de los países más avanzados y solidarios en relación a la protección, porque en lugares tan desarrollados como Estados Unidos sólo disponían del vetusto seguro laboral obligatorio que deja en la incertidumbre a aquel que pierde el empleo.

También supe que los españoles invertimos algo más del 6% de los presupuestos públicos para cubrir los gastos sanitarios mientras que la media de los países europeos es notablemente superior. Y en estos momentos en los que necesitamos ser lo más eficiente y riguroso posible con el gasto público, he conocido que allá donde debemos reducir la cuentas sin necesidad de recortar en prestaciones es acudiendo al gasto farmacéutico y a la sobreexplotación innecesaria de los recursos tecnológicos y profesionales.

Vamos, que tiremos de fármacos genéricos y no desconfiemos del profesional diagnóstico de nuestro médico y que éstos no puedan combinar sus trabajos en la pública con tareas en la privada. De modo que, para defenderse de aquellos que sufren privatitis aguda provocada por una degeneración de la decencia política os recomendaría que este otoño utilicéis la vacuna contra el re-pago.

http://www.teleprensa.es/murcia-noticia-326232-vacuna-contra-el-re-pago.html